+34 656 34 04 16

JUAN 1:5-10

Cuando leemos la Palabra de Dios, podemos observar que nos habla del Hijo de Dios, del Cristo de la gloria; Jesucristo es la Vida, la Luz, el Espíritu de resurrección, la Verdad. En Juan observamos que nos enseña del testimonio del Padre y del Hijo de Dios, de lo que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ninguna tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él , y andamos en tinieblas, mentirosos somos y no practicamos la verdad (leer Apocalipsis 2:2;y 9). Significa hermanos que somos encontrados falsos- imitadores de la verdad- esto quiere decir que la vida no esta en nosotros; que en nosotros esta la muerte, por lo que va desapareciendo el testimonio y muchos de nosotros podemos estar durmiendo o muertos; hemos caído en pecado o estamos en desorden. No estamos viviendo y predicando la Palabra, la verdad, estamos predicando una palabra secular, sin Unción y respaldo de Dios, una palabra muerta; y la palabra es Vida- es Jesús- es la Verdad, es Espíritu, Ríos de Aguas Vivas. El señor nos dice y enseña que si estamos en esa condición espiritual, volvamos al camino y al principio de todo, tengo que ir al Altar- la Cruz- para morir y resucitar con Cristo, para que la vida sea manifestada de nuevo.

Si andamos en luz como él y en él, tenemos Comunión y Unidad con el Padre, a la vez, tendremos comunión y unidad entre todos los hermanos de la iglesia- en un mismo Espíritu, el que nos da la unidad y nos mantiene en la vida – el Consolador-. La Vida fluye en cada uno de nosotros y podemos ver el crecimiento espiritual de la congregación e individualmente; porque la sangre de Cristo está limpiándonos constantemente, y todo lo espiritual se sujeta al Señorío de Cristo es decir las tinieblas y Satanás están sujetos a Jesús, porque la presencia de la Vida que es él- está creciendo en nosotros-.

Pero si decimos que no tenemos pecado nos engañamos a nosotros mismo y no practicamos la Verdad, somos hombres pecadores y todos los días en nuestro altar personal con Dios- debemos de pedir perdón por nuestras rebeliones-, y es así que el Señor nos limpia de toda maldad e iniquidad. Debemos de vivir en plena y constante santidad (vivirla), estar sujeto a la Palabra y al Espíritu, para que él Señor de testimonio de nosotros y nosotros tengamos el testimonio de Jesús, que es el verdadero y esto es lo que predicamos que Jesucristo es el Hijo de Dios, que vino como hombre y fue crucificado en santidad siendo inocente; que por nuestros pecados y rebeliones murió, bajo al Seol y libertó a los cautivos y al 3er día subió a los cielos y se sentó a la diestra del Padre; para pedir e intervenir por todos nosotros (a los que hemos creído). Esta es la verdad, la vida, la luz, la esperanza que todos nosotros creemos y predicamos; es así que si decimos que no hemos pecado lo hacemos a él mentiroso (él vino de arriba, y subió arriba sin pecado ni manchas) y su Palabra no esta en nosotros ya que somos pecadores y nacimos en pecado, y debemos revertir esta condición espiritual; debemos de ir a la Cruz para morir y resucitar con Cristo, recordando que seguimos siendo hombres, pero santos porque somos perdonados y justificado bajo su Señorío y autoridad, porque el es la vida y es el que da vida.

Debemos de estar sujeto a la Palabra y al Espíritu Santo (vivirla), para que la Vida, la Luz, la Verdad este en nosotros, y el Señor de testimonio de nosotros y nosotros tengamos el testimonio de Jesús.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *