“Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros,
sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano,
y tome también del árbol de la vida y coma, y viva para siempre”.
Génesis 3 : 21 – 24.
Podemos entender y comprender que desde el mismo momento de la creación ya estaba en el pensamiento y corazón de Dios la creación de un hombre celestial y no carnal, pero la caída de esta creación -Adán y Eva- lo hizo imposible. Son expulsados del Edén al romper esa relación con Dios y vendrá Cristo a recuperar la comunicación de los hombres con el Padre para acercarnos; porque “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres”. San Juan 1:4.
“Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo” San Juan 5:26; es decir, el Padre le ha dado a Cristo la autoridad de tener vida en sí mismo y darla al que él quiera y podemos asumir que en el pensamiento de Dios ya estaba el darnos vida eterna a los hombres, pero el pecado rompe el propósito de Dios. Adán y Eva vinieron a ser un género diferente del propósito de Dios en su creación, heredando la muerte, eran hijos del otro por el pecado; Cristo se ofreció en sacrificio perfecto sin mancha ni pecado para que podamos volver al plan inicial del creador.
Dios los sacó delante de su presencia, los expulsó y puso espada encendida y un querubín en la entrada que dice “tu género nunca puede volver a mi presencia”, significa la expulsión y caída del hombre a raíz del pecado cometido por Adán y Eva;
Volvamos a la creación del hombre -Adán y Eva- los cuales tenían estas características eran seres espirituales, deberían haber vivido en lo espiritual y estaban en comunión constante con Dios; y tenían poder y dominio sobre la creación; su carne era habitación del Espíritu y estaba vestida con la gloría de Dios y cuando pecan le entregan ese señorío a Satanás.
El hombre en el Edén tenia fe, amor y vida eterna, tenía el Señorío de Cristo dándole toda plenitud como hombre espiritual o celestial, era como dios pero no era Dios.
El propósito de Dios para ese hombre era que él creciera a la plenitud de Cristo, es decir, en su conocimiento y sabiduría del Señor, para que llenara la tierra de esa sabiduría.
Donde antes había amor, fe, ahora hay odio y miedo, es el ejemplo de Caín matando a su hermano Abel; ya el hombre no vivía por el poder y sabiduría de su espíritu; su espíritu murió y el recibió la naturaleza caída de Satanás; en pocas palabras, Satanás rompió la unidad que tenía Adán y Eva y los dos actuaron independientemente de Dios, ellos fueron desobedientes y nosotros no podemos comportarnos como Adán y Eva una vez que morimos en la cruz y resucitamos con Cristo Jesús; Satanás tratará de romper la unidad que hay entre Jesús, el Espíritu Santo y nosotros; no podemos actuar independientemente del Señorío de Jesús, porque retrocedemos a la condición de Adán, eso es lo que quiere el enemigo, para que la muerte y el caos esté en nosotros de nuevo.
El propósito de Dios en Cristo Jesús es llevarnos a una nueva creación sobre la cual Satanás no tiene dominio ni poder y lo podemos leer en 2ª Corintios 5:17 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”, debemos de nacer de nuevo para que la simiente, la vida venga a morar en nosotros. Cristo es el árbol de la vida, el postrer Adán, donde la vida eterna está.
Es a través de la unión con Cristo y solo por la redención, que esa vida que está en Jesús, la vida eterna, es depositada en nosotros, es con Cristo y en él que habrá vida en abundancia; no podemos tener vida eterna sin Cristo, si tenemos el testimonio del Hijo, la vida estará en nosotros. Él es la piedra del ángulo, y el mismo es la piedra de tropiezo para muchos hombres; y la redención implica traer de regreso al hombre en su relación original con Dios, es decir, a la inocencia que había en el principio en Adán y Eva, y ser transformados a la imagen y semejanza de Cristo, era el plan original de Dios. Todo fue credo por él y para él; y toda la creación es el resultado de su belleza y grandeza, Cristo está presente en todos los elementos creados en el universo, porque dijo Dios, todas las cosas son buenas, este es su Hijo amado. Aquí podemos encontrar una diferencia con Adán que era considerado un niño y Cristo es su Hijo, es lo que debemos también entender, eres como dios pero no eres Dios, Cristo si lo es, es Dios (Sal. 82:6; Jn 10:34; Ex. 7:1). La redención habla del quebranto y dolor de Dios, la relación se había perdido y Cristo la viene a restaurar, pero con vida propia; Cristo es el redentor de la humanidad, a través de su Hijo amado la recuperará, y hará una iglesia de ella, donde estará su Hijo amado, donde habrá vida y en donde todos los hombres serán espirituales, es decir, que estaremos sentados en lugares celestiales con Cristo. En San Lucas 19:5 Jesús le dice a “Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa”, el Señor lo que nos está diciendo es que debemos de postrarnos para que el Espíritu Santo venga a morar, a vivir dentro de nosotros, para que la vida venga, para que la luz venga, para que el Espíritu de resurrección venga, es decir, para que el testimonio de Jesús esté en nosotros, si es así seremos hombres espirituales, estamos creciendo a la plenitud de Cristo, a su imagen y semejanza, somos hombres celestiales. El Plan de Dios era la creación de la Iglesia a través de su Hijo amado Jesucristo, y consideramos que uno de los grandes tesoros que habla la Palabra de Dios es la Iglesia y esta fue presentada por Dios durante el Misterio de la piedad, es decir, cuando Cristo viene como Hombre a morir por nosotros, ese es el gran plan de Dios; esto lo podemos encontrar en el Salmo 2:8 “Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra”. Pedir significa morir en la cruz por nosotros y crear la iglesia con su muerte y resurrección ¿Qué es la Iglesia para nosotros?. Ese nuevo nacimiento, ese nuevo Hombre a la plenitud y medida de Cristo. La Iglesia es la imagen perfecta de Cristo, y constituye el cuerpo donde nosotros llegamos a ser transformados a la misma imagen y semejanza de Cristo, y se llenarán todos con él; Pablo dice que Cristo amó a la Iglesia tanto que se dio a sí mismo por ella.
Cuando hacemos las cosas separados del Señorío de Cristo, independientemente, destruimos la relación de Cristo con su Iglesia y entra a morar la muerte y las tinieblas; no debemos de permitir que Satanás rompa la unidad con Cristo; y que el plan de Dios para la Casa de su Hijo amado se destruya, y la Iglesia pierda el propósito también de su creación. Dios lo que vera en la Iglesia es si está su amado Hijo, todo fue creado por él y para él.
La Iglesia es el centro de su creación y la Iglesia será para (…) “las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella”, Ap.21:24, es decir, que la Iglesia es la luz del mundo como lo es Cristo y a su vez es el Propósito de Dios para que los hombres acepten a Cristo como su único Dios y Salvador para poder tener comunicación y relación con el Padre. La vida y la eternidad es a través de Cristo, no hay otro nombre ni dios sobre la tierra donde tengamos estas bendiciones sino a través de Cristo.
La Vida es Cristo y debemos de entender que la Iglesia sin la presencia de él no es nada, si hay vida habrá Luz, Verdad, Esperanza y Vida Eterna con Cristo. La Iglesia es el hombre celestial donde vive Cristo. Todo lo formado por Dios es la gloria de su Hijo amado, la Iglesia es donde vive lo celestial y es Cristo.
Cuando nace Cristo como hombre, el universo y el infierno estaban activos y los ángeles cantaban, pero cuando lo crucificaron la Palabra dice que el sol se ocultó, la tierra se oscureció y tembló, las tinieblas cubrieron la tierra; pero cuando resucita, los poderes de las tinieblas, la muerte y el diablo son derrotados por él, que es la Vida; no hay poder que pueda vencer a Cristo, ese es el gran tesoro que Dios nos da a través de la Palabra, a su Hijo amado, a la Iglesia.
Es por esto, que la redención es:
1. Es vida Eterna, predicada y proclamada. Él es luz.
- Dar vida a los demás (predicar la Palabra).
- La redención es progresiva. Dios nos limpia y quita la inmundicia poco a poco.La santidad es progresiva. Él es la vida eterna.
- La redención trae y es Fe. Debemos de creer que el que comenzó la obra en nosotros la terminará.
- La redención trae gozo y paz y esto trae como consecuencia que seamos transformados a su imagen y semejanza.
- Esto se hace verdad en el espíritu, seremos hombres espirituales y no carnales. Muere el hombre natural y crece el espiritual. La oración ayuda a la transformación de nosotros más rápido (cuando nos postramos a orar muere el yo y cuando nos levantamos está Cristo más en nosotros).
- Aprendemos a discernir lo que es de nosotros y lo que viene y es de Dios, esto es una de las cosas más importantes para mantener la unidad con él. Cuando discernimos lo que es de Dios y lo que no lo es.
Todos estos elementos permiten medir nuestro desarrollo espiritual con Cristo y evitan que podamos actuar independientemente y evitan la caída como fue el caso de Adán y Eva, Cristo es el postrer Adán y nosotros también. Y esto nos permite vivir como hombres y mujeres espirituales, santos y apartados de todo lo malo, porque la moral y el testimonio de Jesús está en cada uno de nosotros, recuerda, todo es con Cristo, nada fuera de él.
Esto es progresivo y lo hará el Espíritu Santo, y todo esto lo alcanzamos cuando nacemos de nuevo y recibimos el poder del Espíritu Santo, y debemos de ver espiritualmente a nuestro Señor para ser verdaderamente transformados a su imagen y semejanza, esto lo haremos con la ayuda del Consolador, hermanos.
