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Conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor”. Efesios 3:11

Satanás es el príncipe de la potestad del aire y tiene dominio y autoridad sobre todas las cosas incluyendo cada miembro de la raza caída, el ha ganado esta posición con la caída del hombre. Dios le había entregado a Adán y Eva todo poder y dominio cuando fueron creados y colocados en el Edén. Este hombre ya tenía vida eterna; porque vivía y regía con su espíritu, era de la misma clase que Dios; no era Dios pero era a la imagen y semejanza de él; y el PropósitodeDiospara Adán y Eva, era que ellos dos crecieran en su conocimiento y comprensión de Dios, conformado siempre a esa naturaleza en la cual fue creado, hasta que llenará la tierra del conocimiento de Dios. Ese era el propósito inicial de Dios, que la tierra se llenará de su conocimiento con Adán y Eva, pero llegó la caída, y Satanás llenó la tierra con su conocimiento. Después de la caída del hombre en el Edén todo cambio hasta el comportamiento de los animales, son agresivos y salvajes y el hombre cesó de vivir por el poder y la sabiduría de su espíritu, su espíritu murió y recibió la naturaleza caída del mismo Satanás; por lo cual, hay una respuesta de Dios a todo esto, la podemos encontrar en Efesios 3:11 “conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor”, es la respuesta, dar a su único hijo para restablecer el equilibrio en el mundo y que el hombre tuviese comunión con él de nuevo; quitarle el poder y dominio a Satanás; es el propósito de Dios, que el mundo pueda tener el Conocimiento y Sabiduría de Dios a través de su Hijo amado, para que esa multiforme Sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, es decir, para que todo aquel que le recibiera como su único Dios y Salvador pueda entrar en ese gran conocimiento y entrará de nuevo al plan original, la vida eterna; debemos de nacer de nuevo, para alcanzar el perdón de pecados. Porque en la caída el espíritu del hombre fue tan profano, que se hundió en sujeción a su alma y vino a ser una criatura del alma en vez de ser un hombre del espíritu (es más emocional y carnal que espiritual), y fue gobernado en ese ámbito por Satanás; repito, el espíritu llegó a ser cautivo de su alma y perdió su relación con Dios. Y la naturaleza de Adán fue transmitida a toda la raza humana, por lo cual, todos los hombres nacen con una naturaleza caída; el hombre vino de la mano de Dios, pero cayó por el pecado y perdió todo derecho delante de su creador.

Volvamos al principio y objetivo de este tema, el plan o propósito de Dios en Cristo Jesús es llevarnos a una nueva creación sobre la cual Satanás no tenga el dominio o autoridad sobre el hombre y la creación; en 2ª Corintios 5:17 dice “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”; cuando nacemos de nuevo en Cristo Jesús somos restituidos, perdonados y justificados porque Cristo “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”, 2ª Corintios 5:21, el nos justificó y perdonó, restableciendo de nuevo la comunicación con el Padre, volvemos de nuevo a estar en el Plan original de Dios a través de su Hijo amado Jesucristo. Vino Jesús a tomar el lugar de nosotros los hombres para salvarnos y darnos vida eterna, porque Jesús no conoció pecado alguno era santo y murió como el Cordero de Dios sin mancha; el llevó mis pecados en ese madero, su muerte es mi muerte, porque el hombre pecador no tiene derecho legal de acercarse a Dios, tenía que ser crucificado Cristo y derramar su sangre, para poder alcanzar su misericordia, es decir, su perdón y amor. Las demandas de justicia debían ser satisfecha por alguien sobre quien Satanás no tuviera autoridad, ese es la persona de Cristo hecho carne, hombre sin mancha ni pecados, quien destruyo las obras y el poder de Satanás sobre los hombre y la creación. Cristo vino como hombre porque tenía que ser tentado como lo fue el hombre tentado en el Edén, Cristo tenía que vencer esa tentación como hombre y él la afrontó; él que no conoció pecado tuvo que afrontar el pecado y vencer al pecado por el poder y Señorío del Padre a través del Espíritu Santo. El nació siendo 100% hombre y 100% Dios, pero vino a redimirnos o vencer el poder de las tinieblas, porque el corazón del hombre tenía que recibir este nuevo nacimiento con la naturaleza de Jesús que representa una nueva raza, él vino de arriba y volvió arriba, era Dios. Nuestra mente y corazón deben ser renovados todos los días por el conocimiento de Jesús a través del Espíritu Santo, debemos de sujetarnos a su Señorío para poder vencer el poder de las tinieblas, fuera de él seremos derrotados, no lo podemos hacer con nuestras fuerzas, sino con su autoridad y poder de Cristo. Cristo es la más grande revelación que puede venir al hombre, nuestro espíritu puede volverse una nueva creación con él y Satanás no tiene influencia y poder sobre nosotros. Esto lo debemos de creer para poderlo predicar, es decir, tenemos que vivirlo para poderlo enseñar, el mundo tiene que ver el testimonio de Jesús en nosotros para poder creer en el poder transformador del evangelio, no importa cual es tu camino o pecado, hay está Cristo para perdonarnos y darnos una nueva oportunidad. Podemos nacer de nuevo y estar en su presencia de nuevo sin miedo ni pecado.

Debemos de estar más consciente de nuestra posición en la cruz, lo que podemos hacer con él, en Cristo no hay derrotas ni fracasos porque tenemos al Espíritu Santo y él nos coloca y mantiene con Cristo y si permanezco con Cristo permaneceré en el lugar que Dios tiene para cada uno de nosotros.

Nosotros somos ministros del evangelio y debemos de predicar y enseñar la verdad a otros, hablarle del Propósito de Dios a través de su Hijo amado Jesucristo a toda persona que no conozca a Cristo, como la única persona donde hay perdón de pecado y vida eterna.

Cristo tomó nuestro lugar, fue herido por mis transgresiones y a través de sus llagas podemos ser sanados, él lo hizo por nosotros y no para él; nosotros somos más que vencedores en Cristo Jesús y herederos de Dios, no estamos caídos y separados de Dios, si estamos en Cristo; porque soy un miembro de su cuerpo, su Iglesia, de la cual él es la cabeza, y el diablo no tiene poder sobre el cuerpo de Cristo y menos sobre nosotros. A través de esta unidad es que vamos a hacer la voluntad y las obras de Cristo, vamos a sanar a los enfermos, echar fuera a los demonios, levantar a los muertos; porque estaremos haciendo la voluntad y propósito del Padre a través de su Hijo Jesús, si estamos sujeto a la Palabra y al Espíritu Santo.

Una vez que Cristo logró vencer a los poderes de las tinieblas, él ascendió a los cielos y nos dejó al Consolador para que no estuviésemos huérfanos y para que el Espíritu Santo nos mantenga en él y para él, que podamos aprender del Conocimiento y la Sabiduría de la Trinidad, es el Objetivo y propósito de Dios para nuestras vidas, que podamos crecer espiritualmente y lo más importante es “En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo”, 1ª Jn. 4:17, debemos de ser como él y lo más importante es que el mundo debe de ver a Cristo en nosotros. Podemos leer en San Juan 15, que Cristo es todo, el transformará todo, todo fue creado por él y para él.

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