“Yo y el Padre uno somos.” Juan 10:30.
Leemos la Biblia y creemos que conocemos su contenido pero carecemos de sabiduría y realmente no conocemos a Cristo; hablamos y predicamos y muchas veces no conocemos quién es verdaderamente el Hijo de Dios y que representa para nosotros. Cuando el Padre nos revela el misterio de la piedad, a los hombres y viene el verbo hecho carne como hombre, a predicar al Padre y hablar de él en todo tiempo y momento y estar entre nosotros, los judíos no lo aceptaron y condenaron y todavía hoy nosotros lo rechazamos y no lo conocemos realmente. Necesitamos que el Espíritu Santo nos convenza que en la persona de Jesús hay un hombre que puede afirmar estar sin pecado, que vino de arriba y volvió arriba y que es diferente a nuestra naturaleza carnal; porque él fue un hombre sin pecado y que aún el mundo no lo acepta; el mundo no tolera a esa deidad, y por eso el mundo de aquel tiempo lo crucificaron. Su persona era de una pureza que los mismos cielos abiertos lo afirmaban y confirmaron, Jesús no tuvo pecado alguno, era un hombre santo en todo.
El objetivo de Dios es conformarnos a la imagen de Cristo, somos nuevas criaturas y Cristo fue el primogénito de una nueva raza, estamos hablando de Jesús como hombre; aquel que vino a través de una virgen y fue creado por el Espíritu Santo, fue un hombre Santo y él mismo dijo en San Juan 8:46 “¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad ¿por qué vosotros no me creéis?”,y cuando Dios dice que nos transformará a la imagen y semejanza de él, es tener la parte moral de Cristo; y este elemento trajo el odio de los hombres sobre él; si nosotros tenemos su Testimonio, el odio de los hombres se vuelve en contra de nosotros, el mundo no lo quiere aceptar.
Jesús hablaba y predica el Testimonio del Padre y hablaba de sí mismo, estaba bajo el Señorío del Padre a través del Espíritu Santo; él se presenta al 3er día de su resurrección al Padre y declara ser sin mancha y pecados; el misterio de la piedad, el verbo hecho carne -hombre-, él no solo se vistió de carne, él era de carne y vino hacer un hombre íntegro y real, habla de Jesucristo 100% hombre y que fue glorificado a la diestra del Padre, es 100% Dios. El se sujeto al Señorío del Padre y esto lo leemos en Juan 12:49-50 cuando dice “ Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. Y se que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho.” Son palabra con una profundidad tremenda que choca con toda lógica y conocimiento humano, y eso que nunca recurrió a palabra rebuscadas o difíciles; pero dijo más que cualquier hombre sobre la tierra. Él dijo que sus palabras eran espíritu y vida, para los que creyeran en él. Él habló con naturalidad y con la autoridad que ningún hombre a tenido; y hablaba continuamente de si mismo, pero no se ocupaba de si mismo; hago la voluntad de mi Padre para poder decir “Yo soy el pan de vida,” “Yo soy la luz del mundo,” “Yo soy la verdad,”lo puedes leer en Juan 14, 15, 16, 17. Las palabra que él habló vienen del Padre, y es por esto que la Palabra no puede ser quitada o agregada; pero son las respuestas a todos los problemas que ha tenido y tiene el hombre; y que Dios si aceptamos a su hijo amado, nos transformará a su imagen y semejanza, a la misma altura de Cristo. Pero para lograr ser transformado debemos primero nacer de nuevo, y morir al yo para que el Espíritu Santo nos transforme a su imagen; y podernos mover en el Espíritu con Cristo -ser hombres y mujeres espirituales y no carnales-, Porque Dios es nuestro Padre y podemos hacer lo que él Hijo hizo a través del Espíritu Santo y debemos actuar conforme a Cristo. Este es el ejemplo de Cristo, que él solo hacía lo que el veía hacer al Padre hacer y nosotros debemos hacer lo que Cristo hizo y el poder del Padre hará todas las cosas.
Cuando Señor fue tentado por satanás en el desierto, él quería romper la unidad que había entre el Padre-Hijo; es lo que quiere destruir en nosotros, que actuemos independientemente, esto no se lo podemos permitir; nunca podemos actuar solos sin el Hijo, porque la muerte y el pecado entraría a nuestras vidas. El dice “yo nunca voy a actuar por mi propia voluntad. Yo solamente voy a hacer lo que el Padre me diga.”Jn. 5:30; 6:38,39. Esto debe ser una gran enseñanza para todos los que siguen al Señor Jesucristo, porque por lo general hacemos las cosas bajo nuestro conocimiento y criterios y esto rompe la unidad, no hay cielos abiertos y la deidad de Cristo no estará en nosotros, entra la muerte y el desorden y caos a nuestras vidas espirituales.
El vivió su vida sujeto al Padre, bajo esa autoridad, es por esto que las enfermedades se iban, los demonios salían cuando el hablaba; y esto es la obra que Dios quiere hacer con nosotros, que actuemos como Cristo Hombre, con autoridad de él.
Por lo que debemos de estar presto cuando venga la tentación a nuestras vidas, hermanos, debo de permanecer en Cristo para poder vencer a los poderes de las tinieblas; y el poder de él en nosotros pueda hacer retroceder ese poder maligno; porque Jesús levantaba a los muertos con una palabra, nosotros debemos de tener viva la Palabra de Dios en nosotros; cómo hacemos esto hermanos, es vivir la Palabra, estar sujeto a la Palabra, para que estas obras de Jesús puedan estar en nosotros, levantar a los muertos o reprender a los demonios; la Palabra con el respaldo del Espíritu Santo, lo hará hermanos. Porque todo el poder ha sido dado a él; pero cuando les da las instrucciones a sus discípulos, después de la resurrección, ya él, un hombre glorificado, todo el poder le fue entregado por el Padre; y él nos dice que a medida que nos movemos más ese lugar en donde somos hechos conforme a su imagen, entonces ese poder estará en nosotros, nuestro Yo, por lo tanto debe de morir, pero nuestra voluntad se la debemos entregar a él, para que el poder de Dios este en cada uno de nosotros.
El anduvo haciendo el bien, era bueno, nunca se apuro, era un hombre pausado en reposo y con gozo en todas las cosas que vivió, las afronto con sabiduría de Dios; si nosotros entendemos esto y lo vivimos, lo ponemos en práctica, vivir como Cristo es decir: tener la Moral de él, pensar, amar y hablar como él, él Padre verá el testimonio de su hijo en nosotros, entonces seremos instrumento perfecto para la obra de Dios; nosotros debemos de andar guiado por el Espíritu Santo, esto va a traer grandes bendiciones espirituales para nuestras vidas y para muchas personas más. Él se movió absolutamente bajo el señorío del Padre por el Espíritu Santo, es decir, se movió, anduvo por el Espíritu de Dios. Pedro lo enseñó, que si seguimos sus pisadas llenos del Espíritu Santo, llegando a ser absolutamente subordinados al Señorío de Cristo; veremos que las tinieblas se sujetarán a nosotros, y todo lo podemos hacer bajo y con el nombre de Cristo: orar, curar, reprender y echar demonios; pero hermano, esto no es lo más importante, lo más importante es mantenernos en la Vida, que nuestros nombre esté inscrito en el libro de la vida.
Cuando yo nazco de nuevo, yo soy conformado a la imagen de Cristo durante mi vida, el es la cabeza, yo soy un miembro; yo vengo hacer igual a él. En Juan 10: 9-12 “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa.” Es con él que enfrentaremos los poderes de la muerte y de Satanás, con Cristos somos más que vencedores, el ya los venció, nosotros en nuestro caminar con Cristo, es mantenernos bajo su autoridad y Señorío para poder vencer también.
Lecturas recomendadas 1ªCorintios 15:3; Hechos 2:24; 1ªTimoteo 2:5; Lucas 10:22; Juan 1:14; Mateo 1:12; Colosense 2:9; Juan 14.31; Hechos 10:38; Juan 5:19 y 30; Mateo 28; Juan 12:49-50; Juan 6; Juan 10:30; Juan 8:46.
