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Aprendiendo con los cielos abiertos o la Unción no es una simple teoría o cosa, el cielo abierto es el nuevo nacimiento que debe de haber en nosotros; y el Espíritu Santo nos enseña y transforma a la imagen de Cristo; la verdad está en nosotros, lo que nos permite hablarle a los demás de Cristo y que la Vida está en nosotros, debemos de tener el testimonio de Jesús. En el libro de Ezequiel 43: 4-5 y 10 leemos “ y la gloria de Jehová entró en la casa por la vía de la puerta que daba al oriente. Y me alzó el Espíritu y me llevó al atrio interior; y he aquí que la gloria de Jehová llenó la Casa;” esta hablando que la casa de Dios que somos nosotros cuando nacemos de nuevo y el Espíritu Santo viene a morar en uno. Pero Dios le dice que “muéstrales lo que viste y luego ellos se arrepentirán,” tenemos que arrepentirnos de nuestros pecados, no hay otra forma- tengo que morir y resucitar en Cristo en el Altar, para que venga el Espíritu Santo. El mismo libro de Ezequiel lo asume y explica “ Tu, hijo de hombre, muestra a la casa de Israel esta casa, y averguencense de sus pecados; y midan el diseño de ella”. Debemos de vivir la Palabra para poderla predicar, pero debemos de estar sujetos bajo el Señorío de Cristo a través del Espíritu Santo, el versículo 11 dice(…) “para que guarden toda su forma y todas sus reglas, y las pongan por obra”, estos principios deben de estar en nosotros como hijos de Dios, guardar y vivir la Palabra para poder vivir eternamente.

El Señorío del Espíritu Santo es la Unción -y los Cielos Abiertos- debemos de estar sujetos al Espíritu- él decide que vamos a hacer, decir, obrar, en pocas palabras él hace todo y nosotros somos nada más un instrumento de su voluntad. El ejemplo de esto lo tenemos cuando el Señor Jesús se bautizo con Juan en el río Jordán, tomando el lugar del hombre, murió a su “YO” y el Espíritu Santo vino a gobernar su vida; y así poder cumplir la voluntad del Padre, Jesús comienza su Ministerio y fue llevado por el Espíritu al desierto (Mt.4:1) y luego a Nazaret y el Señor dijo “El Espíritu del Señor está sobre mí. Por cuanto me ha Ungido para dar buenas nuevas”Lc.4:18. Él mismo Señor Jesús estaba bajo la Unción o Señorío del Espíritu Santo para hacer la obra que le encomendó el Padre.

Nosotros debemos de seguir el ejemplo de Cristo, vivir bajo su Señorío a través del Espíritu Santo, y así cumplir la voluntad del Padre. La Palabra nos enseña que Jesús fue Ungido por Dios para hacer bien, sanar a los enfermos, libertar a los cautivos y predicar la verdad, la vida. La Unción significa hoy en día que debemos de estar bajo el Señorío de Cristo. Por este y solo este motivo, toda potestad de la tinieblas está sujeta a la autoridad y poder de Cristo, nosotros no podemos hacer nada solos, debemos de estar sujetos al Señorío de Cristo, para que todo funcione-todo debe ser sujeto bajo el Señorío de Cristo -y que podamos pedir todo en su nombre; no se puede echar fuera demonios, curar a los enfermos sin él,- él Señor Jesús lo hace todo. Es por esto que el diablo trató de romper la unión que había entre el Padre y el Hijo, y así vencer al Señor Jesús, nosotros hoy en día no podemos actuar solos; esa es la guerra espiritual que tenemos contra las tinieblas; el diablo quiere romper la unión que tenemos con el Espíritu Santo y con Cristo. No podemos permitir esto y no podemos hacer las cosas en la carne, como hombres naturales; debemos de nacer de nuevo y actuar como hombres espirituales y estar bajo la unción del Espíritu Santo, que él lo hace todo y nosotros somos únicamente los instrumentos.

El ejemplo lo tenemos en el Edén con Adán, el diablo rompió la unidad primero en Eva y luego con Adán y actuaron solos a espaldas de Dios y le desobedecieron: la respuesta fue que entró la muerte y el pecado a sus vidas y fue contaminada la creación.

Lo primero que nos enseña el Espíritu Santo a nosotros es que no podemos actuar solos -es decir fuera de él-, él nos guía a toda verdad y en todas las cosas que haremos para Dios. Cuando un Pastor, Evangelista o cualquiera de nosotros sabe y conoce esta regla -estará bajo la Unción del Espíritu Santo y por ende bajo el Señorío de Cristo-, Dios bendecirá nuestras vidas, sino trabajaremos en vano.

Tenemos que entregar nuestra voluntad, pensamientos y corazón a Cristo, para que hagamos la voluntad de Dios a través del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo da testimonio de nosotros, pero el testimonio de Jesús es visto por los demás en nosotros, no debemos de preocuparnos de los que digan lo demás acerca de nosotros porque él da testimonio de nosotros. Lo más importante de esto es mantener la Unidad entre Cristo y nosotros para que se cumpla el propósito de Dios en nuestras vidas.

Los hombres religiosos o los que actúan en la carne -sin el Espíritu Santo-, sus congregaciones están en conflicto y todos los días deben de recurrir a inventos, técnicas y maniobras humanas para que la gente permanezca en la iglesia; se están quedando solos y le echan la culpa a los demás, porque están actuando sin la ayuda del Espíritu Santo, todo lo hacen ellos en la carne, no son hombres y mujeres espirituales; los mismos demuestran así que no están bajo el Señorío de Cristo, no hay Unción en el Altar -son hombres seculares- la vida no esta allí. Dios no está en el asunto, tengamos cuidado si lo estamos haciendo así, y si es así ¿Qué debemos hacer? Y la respuesta es que debemos de ir a la Cruz y morir y resucitar con Cristo Jesús, hermanos debemos de nacer de nuevo y hacer la voluntad del Señor. Tenemos ejemplo en el mismo Señor, él espero su tiempo para que el Padre levantará su ministerio y que fuera guiado por el Espíritu Santo, el es ejemplo para todos lo que en él crean; es por esto que debemos de esperar que Dios levante nuestro Ministerio y debemos de estar bajo el Señorío de Cristo a través del Espíritu. Solo por el Espíritu Santo lo podemos llamar Señor a Cristo( 1ra de Co12:3), tenemos que estar en sujeción, para que tengamos el Testimonio de Jesús, para que la vida este en nosotros, para que seamos luz a los demás. Y la única forma de aprender y conocer sobre este gobierno celestial o Señorío divino, espiritual, es que dejemos que el Espíritu Santo nos enseñe y transforme a la imagen de Cristo.

La Iglesia debe estar al lado de él, y estar en primer lugar,- pero la preeminencia debe estar allí, la gloria de Dios, debe estar, para que haya vida y la luz esté presente; Jesús es vida, luz, verdad y espíritu. La Iglesia debe estar sujeta al Señorío de Cristo, es como el matrimonio, el hombre es la cabeza de su hogar y Cristo la cabeza de la iglesia.

La autoridad del Espíritu Santo es llevarnos a estar sujetos a Cristo y este es el problema que ha tenido y tiene el hombre actual, que no se sujeta a nadie y a nada, todo lo queremos hacer solos en nuestra voluntad -y aquí no hay bendición de Dios.-

El Espíritu Santo nos enseña que él es la plenitud y que Jesús es el Señor de todo, y que nuestro “YO” debe de morir, la Palabra nos enseña esto “ vosotros sois de abajo, yo soy de arriba,” Juan 8:23.

Nosotros no podemos juzgar, actuar y hacer las cosas sin la aprobación del Espíritu Santo; el hombre va a chocar con Dios, en nuestras ideas, valores y juicios; es por esta razón que muchas personas se apartan del evangelio -no han nacido de nuevo- o no están siendo bendecidos sus Ministerios por el Señor; la bendición la confundimos con tener, no hermanos eso no es, es que tengamos el Testimonio de Jesús en nuestras vidas. Y todo lo que tocamos y hacemos para él lleva vida y bendecirá espiritualmente a los demás; el Ministerio y la congregación crecen en el Espíritu..

Por otra parte, cuando estamos bajo el Señorío de Cristo, sabemos cuando nos habla Dios y no estamos como mucha gente que dice “yo siento de parte de Dios” hermanos esto no lo debemos aceptar, Dios no actúa y habla así; debemos de estar bajo el Señorío del Espíritu Santo el cual nos está transformando a la imagen de Cristo.

El Espíritu Santo, enseña que nosotros somos diferentes a Cristo y que él tiene que transformarnos a su imagen y semejanza; él saca todo lo que no le agrada. Cuando llegamos a ser como él, nos comportamos como él.

La pregunta que debemos de hacerle a Dios es, ¿Cómo alcanzar y llegar a ser a la imagen y semejanza de Cristo y pensar, amar y vivir como Cristo; estamos haciendo la Voluntad del Padre? Te podemos recomendar lo siguiente:

1-Debemos de nacer de nuevo.

2-Debemos de permitir que Dios haga las cosas en nosotros, él hace un 50 / y tu el resto. Dios no lo hace todo, nosotros debemos de abrir nuestros corazones para que el haga la obra en nosotros.

3-Debes de dejar el Pecado y apartarse del.

4-Debes de leer y estudiar la Palabra. Guardarla, porque ella nos hace salvos.

5- Estar sujetos a la Palabra y al Espíritu.

6-El Espíritu como la Sangre del Cordero nos santifican y transforman.

7-Debemos de ser hombres y mujeres de ayuno, oración y clamar a Dios en todo tiempo y momento..

8-Debemos de estar bajo el Señorío de Cristo.

9- Debemos de entregarle a Dios todo lo que no le agrada.

En definitiva, si estamos bajo el Señorío de Cristo, y oímos al Espíritu Santo, hacemos la voluntad de Dios. Y debemos de estar haciendo su voluntad y no la nuestra.

Y por último hermanos, una vez que Dios levante nuestro Ministerio, no debemos de abandonar nuestro propio altar- nuestra relación y comunicación con él- porque la Unción se aparta y todo lo terminamos haciendo nosotros bajo nuestro propio entendimiento; y nos apartamos del propósito del Padre, si no está su hijo amado en nosotros no debemos de llamarnos Iglesia.

El ejemplo de estar bajo la Unción la encontramos en el relato, cuando Jesús le ordena a Ananías ir a orar por Saulo de Tarso y él estuvo en desacuerdo a esa orden más sin embargo; él obedeció, observamos al Espíritu enseñándole a Ananías que estaba pensando lo que no era y luego fue y cumplió el propósito de Dios; la enseñanza para nosotros hermanos es que debemos de ir y hacer lo que el Espíritu diga y obedecer a Dios.

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